ORACIONES

 

PLEGARIA A LOS ÁNGELES

Legiones de seres perfectísimos de Dios: Ángeles, Arcángeles, Querubines, Serafines, Principados, Potestades, en toda vuestra luz y majestad, encabezados por Nuestro Señor, combatid el mal que a menudo nos amenaza.
Seres perfectísimos, seres de bondad, os pedimos que protejáis a esta humanidad.
(18 de mayo de 1986)

 

PLEGARIA POR LAS ALMAS QUE NO ESTÁN EN GRACIA DE DIOS

Día y noche yo creo en Ti.
Día y noche yo Te adoro.
Día y noche yo espero en Ti.
Día y noche yo Te amo.
Día y noche yo Te suplico.
Oh! Jesús, sálvame, en todo Tu amor, llévame Contigo
. (18 de mayo de 1986)

PLEGARIA DE LOS SACERDOTES

He aquí a Tu siervo, he aquí mi amor.
He aquí el apóstol tu dador.
He aquí la paz que quiero llevar.
He aquí la luz, la luz de amor.
He aquí el amor que quiero dar.
He aquí el apóstol siervo en cada instante de Dios Padre Omnipotente.
He aquí que llevo a Jesús en mi corazón, a Jesús quiero llevar a muchos.
He aquí el apóstol del Amor Divino, Jesús ilumíname en mi largo camino.
(8 de julio de 1986)

PLEGARIA PARA RECITAR DESPUÉS DE CADA DECENA DEL SANTO ROSARIO

Oh! Señor Dios, que por medio del Espíritu Santo, difundes Tu Santo Amor sobre la Iglesia, abrevia el dolor del purgatorio y siempre haznos más dignos de la vista del paraíso.
Oh! Jesús mío, perdona nuestras culpas, presérvanos del fuego del infierno, lleva al cielo todas las almas, especialmente las más necesitadas de tu misericordia.
(1 de febrero de 1987)

PLEGARIA PARA ABLANDAR LOS CORAZONES ENDURECIDOS

 Oh! Jesús, es dulce tenerte en mi corazón. Deseo ardientemente tu amor. A tu Sagrado Corazón Misericordioso, suplico, adoro, le ruego, lo amo y le pido por Sus Santas Virtudes que aquellos corazones petrificados se derritan, se purifiquen y se enfervoricen para acercarlos así al Santísimo Sacramento del cual eres parte Tu, Jesús Mío. (1 de agosto de 1987)

A continuación de la promesa de la Santísima Virgen, el 1 de octubre de 1987, Rosario Toscano ha obtenido la gracia de poder recibir y transmitir estas oraciones:

 

ROSARIO DE JESÚS

 Oh! Jesús mío, que eres el Camino para todos los que van errantes,
la Verdad, para cuantos están en la duda,
y la Vida, para cuantos mueren en Ti,
se Tú nuestro Camino, Verdad y Vida. 

Oh! Jesús, Tu eres el único Camino de salvación, ayúdanos a seguir tus huellas.
10 padrenuestros

Oh! Jesús, Tu eres la única Verdad, líbranos de toda duda que nos tiente.
10 padrenuestros

Oh! Jesús, Tu eres la Vida, haz que nos despojemos de las cosas terrestres, para después imitar Tu mismo Amor.
10 padrenuestros, 3 avemarías, 3 glorias.

(Recibido por Rosario el 7 de octubre de 1987)

PLEGARIA DE LOS NIÑOS A MARIA SANTÍSIMA 

Mamá dulce
Mamá Santa
Mamá de Amor celestial
inflama mi pequeño corazón. 

María Santísima, danos ejemplo de humildad, pureza y bondad
4 avemarías.

María Santísima, danos ejemplo de oración, obediencia y sacrificio
4 avemarías.

María Santísima, danos ejemplo de fe, de alegría y de santidad
4 avemarías. 

(Recibido por Rosario el 7 de octubre de 1987)

CONSAGRACIÓN AL CORAZÓN INMACULADO DE MARIA

Oh! Corazón Inmaculado de Maria,
plenitud de bondad y de amor,
muéstranos Tu dulzura.
Tu Corazón, que arde de amor por nosotros, Oh! Maria, sea una llama
que encienda nuestros corazones, fríos y alejados.
Nuestro inmenso afecto, Oh! Maria, sea un continuo deseo hacia Ti y Jesús.
Imprímenos verdaderos sentimientos de amor.
Oh! Maria, Tu dulzura está encerrada en Tu Corazón materno.
Acuérdate de tus hijos cuando estén en pecado.
Danos, Oh! Maria, por medio de tu Corazón suave, la gracia de la
curación de todo mal espiritual que nos sea de impedimento.
Conviértenos, Oh! Maria, porque junto a Ti, encontramos la bondad,
el perdón, la santidad, que viven en Tu Corazón Inmaculado.
Llévanos a Jesús, Oh! Corazón Inmaculado de Maria. Amén

7 padrenuestros, 7 avemarías, 7 glorias y el Credo.

(Recibida por Rosario el 10 de octubre de 1987)

PLEGARIA DEL ENFERMO

Señor Nuestro
este enfermo, postrado aquí ante Ti
viene a pedirte con humildad lo que más ardientemente desea.
Tu, oh! Señor
imprime en su corazón que la cosa más importante, es estar sanos en el alma.
Oh! Señor,
que se cumpla sobre él Tu Santa Voluntad.
Si quieres su curación, que así sea,
pero si Tu Voluntad es otra,
dale la fuerza para llevar su cruz.
Te rogamos para que también nosotros, que te suplicamos por él,
seamos puros en nuestros corazones,
y sepamos orar como a Ti más Te agrada.
Da Tu protección y alivio a su dolor,
para que a través de él,
sea glorificado Tu Santísimo Nombre. Amén.

3 padrenuestros, 3 avemarías, 3 glorias.

(Recibida por Rosario el 13 de octubre de 1987)

CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Oh! Jesús.
que eres misericordioso con todos Tus hijos pecadores,
que has entregado Tu Corazón por nosotros,
muéstranos Tu mirada.
Con nuestros pecados,
hemos coronado de espinas Tu Corazón,
haz que todos los hombres se amen
y estén en paz interiormente y entre ellos.
Muéstranos y haznos imitar Tu mismo Amor,
deseamos, por medio de Tu Corazón Suave,
Tu protección de todo pecado.
Señor Jesús, Tu que puedes entrar en cada corazón,
llámanos, invítanos, no nos dejes.
Aún si nos equivocamos, ten paciencia, no Te sientas dolorido.
Nuestro corazón está todavía cerrado a Ti,
no te hemos comprendido y no te hemos aceptado,
pero Tu Corazón, oh! Jesús, está lleno de bondad,
compréndenos y acéptanos, así como somos.
Señor Jesús, haznos recordar tu dolorosa pasión,
de modo que abramos nuestro corazón,
y comprendamos cuánto ha sufrido por nosotros
Tu Santísimo Corazón. Amén.

7 padrenuestros, 7 avemarías, 7 glorias.

(Recibido por Rosario el 18 de octubre de 1987)

ACTO DE CONSAGRACIÓN A LA REINA DE LA PAZ

Maria Santísima, nosotros recurrimos a Ti,
que eres la Madre de Dios y de la humanidad. 
A Ti, que apareciste sobre la roca de Belpasso,
te aclamamos, y suplicantes, te pedimos perdón
por nuestras culpas que te angustian tanto.
Maria Santísima, Nuestra Señora Reina de la Paz,
es hermoso invocarte para experimentar
Tu Maternal Amor, que llega a nosotros desde
Tu Corazón Inmaculado.
En este período de nuestra vida tan afligida, nosotros dirigimos a Ti nuestra alma y nuestro corazón: danos la Paz de la cual Tu eres Reina.
Los ánimos angustiados tienen necesidad de ser consolados, las familias separadas tienen necesidad de una verdadera unión, las naciones que viven en el terror, tienen necesidad de reencontrar el perdón y la confianza mutua, la humanidad tiene necesidad de la Paz.
Tu Divino Hijo nos ha llamado hermanos y nos ha entregado la Paz, pero el mundo sigue perseverando en el error y en la discordia. Protégenos, oh! Maria, Tu que eres la Madre de la Iglesia: acuérdate de los necesitados afligidos en el alma y en el cuerpo, danos muchas vocaciones, santifica a los sacerdotes y a las almas consagradas, bendice al Papa y a los Obispos.
Es por esta época tan sufrida que nos consagramos totalmente a Ti: te confiamos todas nuestras necesidades materiales y espirituales. Te confiamos la humanidad entera, llena de esperanza, y también, llena de aflicciones e inquietudes, pero sobre todo te rogamos por la conversión de los pobres pecadores y por la Paz del mundo.
Escúchanos, te suplicamos, y no deseches nuestras oraciones, sino que benigna vuelve a nosotros tu mirada misericordiosa.
Que la potencia infinita del Amor de Dios sea vencedora y nos alcance de Ti la esperanza del triunfo de Tu Corazón Inmaculado, donde serás llamada y honrada como Reina de la Paz. Amén.

(Recibida por Rosario el 25 de abril de 1988)

 

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